jueves, 6 de mayo de 2010

"Hazlo conforme a su modelo"

Hay muchos religiosos hoy en día que no dan mucha importancia a lo que la Biblia dice. Según ellos, si, es de Dios y si, es inspirado por El, pero no lo debemos tomarlo como modelo. “Es cierto” dicen, “que antes el bautismo añadía una a la iglesia, pero hoy es diferente”. Por un lado admiten que la Biblia enseña que el bautismo añade uno a la iglesia, pero también admiten que esto no es su práctica. Uno, antes nuestro hermano, ha escrito, “La Biblia no es un manual, sino una carta de amor. Uno no lea una carta de amor como un manual.” Su punto es que, de verdad, la Biblia no se debe seguir como un modelo. ¿Pero qué dice la misma Biblia en cuanto a esto?
Cuando Dios dio instrucciones a Moisés sobre el tabernáculo una y otra vez, le dije “conforme a todo lo que yo te mostraré” (Ex. 25:9). En el verso 40 del mismo capítulo, dijo Dios, “hazlos conforme a su modelo”. En el próximo capítulo, verso 30 dice, “conforme a su traza” y en 27:8 leemos, “de la manera que te fue mostrado en el monte, así lo harás”. En 29 otros versos de Génesis a Deuteronomio está escrito, “E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó: hicieronlo así”. En cuanto al tabernáculo se repita una y otra vez, hacerlo según el modelo y cuando terminado Moisés lo verificó dice que fue como Jehová les mandó. ¿Era importante seguir el modelo en cuanto al tabernáculo? No queda duda, ¿Verdad? ¿Por qué fue tan importante que lo hicieron así? Heb. 8:5 “Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fue respondido á Moisés cuando había de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.” Según el texto la ley de Moisés, y el tabernáculo en particular es una “copia” del cielo. Obviamente, si es una copia, especialmente de los cielos, debe ser exacto. Pero, ¿Esto es la única razón de repetir tanto “hicieronlo así”? No, el punto es de enfatizar la importancia de obedecer al Señor en todo, aunque a veces no entendemos el por qué.
Salmo 119 es el salmo más largo y está colocado en medio de la Biblia. Si posición y sitio muestra su importancia. Su tema es la ley de Dios. Cada uno de sus 176 versos menciona, “la ley, mi testimonio, mis caminos, tus estatutos, tus mandamientos, etc.” Nota el verso 4, “Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos.” ¿Por qué debemos guardar los mandamientos de Dios? Versos 5-6 responden, “¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos a observar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese á todos tus mandamientos.” Al leer este salmo es notable que Dios espere que sus hijos no solamente conozcan sus mandamientos, sino que los obedecen también.
En el Nuevo Testamento Cristo vuelva al mismo tema, “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.” Entiendo que en el día final habrá personas condenados que responderán al Señor, Pero Señor, no profetizamos en tu nombre, . . . No podrán creer que serán condenados, después de hacer tanto “en tu nombre”, pero Cristo los clasifica como personas que nunca conocí, hacedores de maldad. Eran religiosos, aparentemente muy celosos para su religión, pero no siguieron los mandamientos de Dios. ¡Qué triste será darse cuenta en el día de juicio que sus obras no agradaron a Dios! Ya será demasiado tarde.
Hay dos puntos que debemos aprender de esto: 1) Dios espera que los hombres le obedezcan en todo. Sus mandamientos son importantes y no podemos descuidarlos sin poner nuestra alma en peligro. Para guardar los mandamientos de Dios debemos conocerlos y eso podemos hacer solamente leyéndolos y estudiándolos. Uno puede escuchar las predicaciones y estudios más bonitos, pero escuchar solamente la Palabra no es de mucho valor. Lo importante es escucharla, aprenderla, y ponerla en práctica en nuestra vida.
El segundo punto es que debemos hacer todo lo posible para ayudar a nuestros amigos que están sirviendo a Dios, pero no como El manda. Muchos están sacrificando tanto, haciendo mucho “en el nombre del Señor” y ¿Para qué? Todos sus esfuerzos, todos sus sacrificios de nada servirán. ¿No debemos por lo menos intentar “desviarles” a la verdad, el camino que lleva a la vida eterna? Dejarlos en su camino, sin por lo menos avisarles, es como dejar un chofer que no sabe que en pocos kilómetros la puente está dañado y caerá en la laguna seguir sin avisarle. Tarde o temprano entenderán sus errores pero en el día final no habrán oportunidad para arrepentirles, para ser salvos
Tol Burk

martes, 23 de marzo de 2010

Una Pepa de Sandia

Temo que, por la diversidad de palabras en los varios paises donde hablan español, que necesito usar varias palabras para explicar el artículo abajo. Se trata del fruto que se conoce como sandia en Mexico, agua de melon en Puerto Rico, y no se que mas en otros paises. El enfoque del artículo es la semilla o pepita del mismo. William Jennings Bryan, el autor de este artículo, fue un abogado/político del 1800's. Lea su artículo hasta el fin, pero ver su punto. Una vez me fui a Columbus, Ohio. Me pare en un restaurante para comer y pedi una rebanada de sandia. Las pepitas los lleve conmigo, para sembrarlos en mi propio jardin. Esta noche se me ocurrio un pensamiento--¿Cuantas pepitas se necesitará para completar una libar? El próximo día los pese y encontre que serán 5,000 pepitas. Como quince días despues sembre solamente una de las pepitas. Bajo la influencia del sol y la lluvia, esta pepita quito su manto y se puso a trabajar. Recogio de no se donde 200 veces mas de su propio peso y paso este peso enorme por medio de un tallo finito y construyo una sandia. Por fuera, una cascara verde, y por dentro primero blanco, luego rojo, y dispersos por todos lados adentro del rojo muchas pepitas,cada uno de ellos que podia repetir el mismo proceso. ¿Qué arcitecto hizo los planes? ¿De dónde cogio la pepita de sandia su fuerza y poder? ¿De dónde trajo su extracto de sabor y su tinta? ¿Cómo pudo construir una sandia? Hasta que puede explicar una sandia, no sea muy seguro que puede poner limites al poder del TodoPoderoso. Los hombres mas educados del mundo no pueden explicar la sandia, pero hasta el inalfabeto puede comer una sandia y gozarlo. Dios nos ha dado el conocimiento necesario para aprovecharse de estas cosas, y la verdad que nos ha revelado es mucho mas importante para nuestro bienestar que será entender los misterios que El ha decedido ocultar de nuestras mentes. Que Dios les bendiga. Tol

jueves, 4 de febrero de 2010

Si Supieramos el Futuro

Hace casi dos semanas que a eso de las 5 de la tarde tembló la tierra en Haití. No necesito decirles los resultados, ya lo han visto también. Vi una entrevista con una señora que fue rescatada del supermercado, después de unas 8 horas. Recibió un texto de la hija por la tarde, notificándole que era necesario comprarle comida al gato y pasaría un momento al supermercado, para comprarla, cuando el terremoto empezó. Pensé que si ella hubiese sabido lo que le sucedería jamás hubiese entrado allí, pero no sabiendo el futuro entró y se metió en este problema. ¿Cuántas otras personas que fallecieron vivirían, si hubiesen sabido del terremoto? Para bien o para mal, (y creo que es para bien) no sabemos el futuro. ¿Cuántas veces hemos dicho, “Si lo hubiese sabido, no habría hecho ésto o aquello? Conocí a una señora en una de las islas que se montó en el micro (guagua/bus), para ir a la capital de compras, como había hecho muchas veces. En esta ocasión, en compañía de otras 16 personas, llegó a una curva y en vez de doblar el micro siguió derecho hacia el mar. Por buena suerte se cayó en una palmera y se quedo allí. Todos salieron sin daños, excepto Ava, a la cual se le quebró la columna y quedo paralizada. Ella tenía unos 7 años visitando a la iglesia, pero nunca se bautizó y falleció sin bautizarse. Si hubiese sabido el futuro no se habría montado en el micro y después no tuvo tiempo para reconciliarse con Dios. Habían 6 amigos que fueron a pescar un sábado por la mañana en el Río Grande—5 eran cristianos y el otro no. Tenían 3 botecitos—dos en cada uno. Uno de los botes tuvo problemas con el motor y de repente, sin saberlo, se metieron al peligro y fueron tirados al río y en breve tiempo se ahogaron por la turbulencia del mismo. Cuando otro barquito se les acercó para ayudarles, éstos dos también fueron lanzados al agua y por poco fallecen también. No era la primera vez que habían ido allá a pescar y uno de los que falleció les había amonestado en varias ocasiones, “si tienen problemas con el motor y notan que se está acercando a la presita, abandonen el barco inmediatamente, para salvarles la vida.” Todos tenían puestos los salvavidas, pero en esta ocasión no les salvó. Hablé con la esposa de uno de los difuntos el domingo y me dijo, “Me dijo el viernes por la noche que quería ir a pescar, si teníamos otros planes y le dije que fuera. Si hubiese sabido el futuro, le habría dicho que no.” Pero no sabemos el futuro. Los dos difuntos estaban listos para entrar en la presencia de Dios, pero muchos no lo están. Pero no podemos saber el futuro. Por eso las Escrituras nos aconsejan estar siempre preparados para el encuentro con nuestro Gran Dios. Heb. 3 lo enfatiza: verso. 7-8, “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación” . Los versos 13 y 15 vuelven a repetirlo. 2 Ped. 3:9-10 dice claramente, “El Señor no retarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Más el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas.” Sabiendo esto, debemos estar listos cada día. No sabemos el día de nuestra muerte, pero sabemos que moriremos. Después de la muerte, viene el juicio. (Heb. 9:27) Pero debemos ayudar a otros a entender sobre el juicio, para que se preparen también. Tol